Esta bitácora nunca tuvo la intención de ser un espacio dedicado a la lectura sino más bien un lugar en el cual podía narrar aquellas vivencias que definieron de alguna manera mi forma de ser. Sin embargo desde hace un tiempo, he podido disfrutar de la lectura, que en muchos casos también ha significado una parte importante en mi vida. Tal vez suene algo presuntuoso decirlo de esa manera pero es así como siento a la lectura.
Recuerdo bien que cuando estaba aún en el colegio, la lectura no era una de mis actividades preferidas, muy por el contrario siempre sentía que era más que un disfrute, una tortura. Sin embargo, a pesar de lo limitado de los recursos del colegio secundario al cual asistía, tuve la suerte de recibir clases de una profesora de literatura que hacía de esta materia algo más que una asignación. Tal vez era la manera en como narraba las historias, con una alegría un verdadero disfrute, que fue lo que hizo que cambié mi manera de pensar con respecto a la lectura. Si bien fue un resurgir, no fue sino hasta la universidad que fue cuando realmente pude disfrutar de un gran libro.
En el segundo semestre del año 2002, decidí llevar un curso de literatura peruana en la universidad. Creo que esa ha sido una de las decisiones que ha marcado mi vida para bien. Si bien el curso en sí no fue bueno, el profesor tuvo el gran mérito de tomar como libro del semestre, Conversación en La Catedral, del genial y polémico Mario Vargas Llosa. En aquella época recuerdo bien que no era de las más felices de mi vida, no me iba mal en la universidad pero tampoco me iba bien como al principio espera pero aquel libro me abrió un nuevo panorama, me hizo sentir que formaba parte de una historia que no era el único en pensar de la manera en que lo hacía, que ya alguien antes había escrito un libro sobre ello. No soy el más indicado para hacer un análisis literario del libro, pero si podría decir que contiene todo lo necesario para que a uno le remueva todas las ideas que uno tiene en mente, un gobierno corrupto que afecta a todo aspecto de la sociedad, dejándola en un estado de desesperanza.Ese fue el punto de quiebre, a partir de allí empecé a dedicarle un tiempo a los libros. No recuerdo bien cual fue la siguiente novela que leí pero si que al poco tiempo tuve la oportunidad de leer la genial La Guerra del Fin del Mundo, obra también de Vargas Llosa. Novela imperdible para quien quiera conocer más sobre nuestro ilustre arequipeño. De ahí simplemente me deje llevar por los títulos que más llamaban me atención, tal vez por lo mismo fue que leí varios libros de Jaime Bayly, al cual considero un escritor que por momentos llega a gustar mucho pero sin embargo muchas de sus historias lindan con historias de telenovelas mexicanas.
La lectura ha sido una gran ayuda en muchos aspectos de mi vida, liberándome de aquello que me perturbaba, encontrando historias que me sumergían en épocas distintas, en vidas más complejas que la mía, en personajes memorables.
De momento, eso es lo poco que he podido hilvanar para que este post tenga cierto sentido.
En el segundo semestre del año 2002, decidí llevar un curso de literatura peruana en la universidad. Creo que esa ha sido una de las decisiones que ha marcado mi vida para bien. Si bien el curso en sí no fue bueno, el profesor tuvo el gran mérito de tomar como libro del semestre, Conversación en La Catedral, del genial y polémico Mario Vargas Llosa. En aquella época recuerdo bien que no era de las más felices de mi vida, no me iba mal en la universidad pero tampoco me iba bien como al principio espera pero aquel libro me abrió un nuevo panorama, me hizo sentir que formaba parte de una historia que no era el único en pensar de la manera en que lo hacía, que ya alguien antes había escrito un libro sobre ello. No soy el más indicado para hacer un análisis literario del libro, pero si podría decir que contiene todo lo necesario para que a uno le remueva todas las ideas que uno tiene en mente, un gobierno corrupto que afecta a todo aspecto de la sociedad, dejándola en un estado de desesperanza.Ese fue el punto de quiebre, a partir de allí empecé a dedicarle un tiempo a los libros. No recuerdo bien cual fue la siguiente novela que leí pero si que al poco tiempo tuve la oportunidad de leer la genial La Guerra del Fin del Mundo, obra también de Vargas Llosa. Novela imperdible para quien quiera conocer más sobre nuestro ilustre arequipeño. De ahí simplemente me deje llevar por los títulos que más llamaban me atención, tal vez por lo mismo fue que leí varios libros de Jaime Bayly, al cual considero un escritor que por momentos llega a gustar mucho pero sin embargo muchas de sus historias lindan con historias de telenovelas mexicanas.
La lectura ha sido una gran ayuda en muchos aspectos de mi vida, liberándome de aquello que me perturbaba, encontrando historias que me sumergían en épocas distintas, en vidas más complejas que la mía, en personajes memorables.
De momento, eso es lo poco que he podido hilvanar para que este post tenga cierto sentido.



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